Al Encender el pebetero del fuego de los Juegos Panamericanos de Guadalajara en Tlaxcala, Mariano González, afirmó que es un símbolo de paz, de unidad pero sobretodo de la hermandad entre los pueblos de Continente.

Al Encender el  pebetero del fuego de los Juegos Panamericanos de Guadalajara en Tlaxcala, Mariano González, afirmó que es un símbolo de paz, de unidad pero sobretodo de la hermandad entre los pueblos de Continente.

  • La gran fiesta conmociono a los cinco alcaldes del territorio porque a pesar de portar la Antorcha Panamericana dejo ver su escaso acondicionamiento físico.

Tras el arribo de la Antorcha al Tlahuicole y encender el pebetero del fuego de los Juegos Panamericanos 2011 en Tlaxcala, Mariano González Zarur, refirmò  que es un símbolo de paz, de unidad pero sobretodo de la hermandad entre los pueblos del Continente y del Mundo entero.

Eran las 13:45 de la tarde, y el Estadio Tlahuicole mostraba un mosaico multicolor al portar banderitas y globos. La niñez tlaxcalteca quería darle la bienvenida a la Antorcha Panamericana de los XVI Juegos Panamericanos.

Ahí, frente a las gradas fue instalado el templete en donde se instalo el pebetero, mismo que al fio de las 13:55 hacia su arribo la fondista Sandra López Reyes, siempre custodiada por 12 elementos del ejército mexicano, a partir de su salida en Papalotla de Xicotzinco.

En su mensaje y acompañado por la profesora Minerva Reyes Bello, directora general del IDET , Tomas Vázquez Vázquez, presidente de la Comisión de Educación del Congreso del estado y del  director de Cultura, Recreación y Deporte, González Zarur, refería; “esta oportunidad-dijo- es única e inolvidable para cada uno de nuestros niños y de nuestros jóvenes inculcando los valores que esta competencia llevara a todo el continente americano.

Asimismo, abundo que Tlaxcala es el tercer estado que visita el  fuego panamericano dejando un sentido de superación en cada tlaxcalteca.

Agrego el gobernador de Tlaxcala  que la Antorcha Panamericana renueva en la juventud el deseo de practicar algún deporte, sabemos que actualmente nuestro país ha cumplido con el objetivo que se ha impuesto en materia deportiva.

Reconoció, que México ha superado muchas metas que se han propuesto, esta es una oportunidad para que “nuestros atletas se midan con los mejores de nuestro continente para que se  evalué y mejore constantemente en cada una de sus disciplinas”.

Con la participación de 91 atletas fueron los que condujeron desde Papalotla de Xicoténcatl al Estadio Tlahuicole, la flama al pebetero a través de la fondista Sandra López Reyes, cómo lo marcan los canones de los cuatro puntos cardinales.

Los atletas  de las diferentes especialidades de boxeo, fondo, débiles visuales, sobre sillas de Rueda con el espigado Fernando Sánchez Nava, quién representa a México en los próximos Juegos Panamericanos de Octubre próximo en Guadalajara, Jalisco.

Y los alcaldes de los Municipios de Papalotla, Xicotzinco, Zacatelco, Tlaxcala, quienes se enfundaron en sus pans para llevar durante el trayecto por suelo tlaxcalteca el fuego simbólico en donde el cual se tiene previsto su arribo el 14 de octubre a Guadalajara.

A las 9:15 de la mañana se Iniciando su recorrido en el municipio de Papalotla de Xicoténcatl en donde rayo la desorganización a pesar de la mañana tan fría que se dejo sentir en la cabecera municipal.

Aquí, hasta el Secretario del Ayuntamiento y toda su parentela buscaron llevarse la foto. Y era tan obvio, luego de estrenar ropa deportiva de marca.

Sin embargo, los 10 funcionarios de primer nivel osaron acompañar la Antorcha Panamericana todo el trayecto hasta que recibió el alcalde de Xicogtzinco, Luis Alberto García Badillo, quien fue aclamado por la población en sus 300 metros de su recorrido.

De igual forma, Blanca Águila Lima, presidenta municipal de Zacatelco enfundada en pans tricolor al tomar la Antorcha emprendió la carrera hasta llegar al zócalo de la población en donde más de cinco mil personas desde los balcones, azoteas y puentes de acceso la aplaudieron.

Esta vez, el clima favoreció a los primeros 45 participantes, quien bajo el sigiló de seis elementos del ejercito mexicano, que siempre custodiaron la Antorcha en sus 30 kilómetros de recorrido.