¿Primero por qué no implementar políticas públicas para la prensa en la UAT?

  • Para la totalidad de periodistas en territorio tlaxcalteca paso inadvertido el Foro organizado casi en secreto por el PAC, y el mismo Serafín Ortiz Ortiz, que ante el irreverente papel  de auxiliar a los medios informativos en su cubículo es de rechazo, tan solo en la Universidad Autónoma de Tlaxcala continua siendo cuestionada ante la cruel e indigno trato a medios de información, incluso a las plataformas digitales, quien dedican su tiempo hacer trajes a la medida al clan orticistas.

Abraham Acosta Barba

Tan comentado fue ver el  circo que monto los asesores técnicos (abogados)  en el recinto legislativo en donde se exhibió el malestar de periodistas que a través de rechiflas muestran su malestar “porque los diputados no sabe ni leer”, expuso Ramón Nava, quien recibió un reconocimiento en rollito.

Ayer, casi  todo el personal de la pasada administración del gobernador Héctor Israel Ortiz Ortiz y que laboran en la Máxima Casa de estudios de la UAT, ocuparon las seis primeras filas, incluyendo a los reporteros de la fuente del Congreso del Estado, y los “orejas”, que nunca se quitan de la puerta de acceso.

¿Qué hacemos entonces los periodistas tlaxcalteca?—Son visibles las resistencias

La gran duda, a pesar de la exposición manifiesta hecha por dos periodistas tlaxcaltecas, no debe ser endosada al resto de comunicadores, que a lo largo de más de 30 años en Tlaxcala han retratado el fenómeno social del acontecer diario en medios nacionales, ayer, un periodista indignado (Ramón Nava)  expuso el acontecer nacional, principalmente de las desapariciones y asesinatos de periodistas en México.

El problema no es menor,  porque cuando los comunicadores corren el riesgo de no tratar oportunamente a un fenómeno social que pueda tener serias implicaciones. De ahí, que hay que hacer malabares  para darle el justo medio a la información.

Hoy, lo vergonzante es haber hecho el anuncio en tiempos electorales del Proyecto Orticista, disque para proteger el secreto periodístico. Uff, una virtual jalada de los pelos, obvio, que nadie cree y ni se chupan el dedo, pero que fue avalada por dos periodistas, América Montoya y Ramón Nava.

Por lo pronto, si hay que optar yo me inclino por  darles más juego y no  por regatearles su “histórico” papel en la prensa. Habría que recordar al maestro Ryszard  Kapuskcinski   cuando advertía del riesgo del cinismo del  que ya duda de todo y nada lo puede sorprender. Dejémonos entusiasmar.