En Tlaxcala poca importancia a las Vocerías de Ayuntamientos

 

La voz e imagen de los H. Ayuntamientos, hoy no es mejor consejera y mucho menos aconseja con sabiduría para ser auxiliares de los medios de comunicación por los alcaldes. Hoy se han convertido en una lacra, lo peor es cuando se dicen “amigos” de la prensa…Ahí, sale a la palestra el multimencionado del gobierno orticista y Ombudsman del periodismo en Tlaxcala, Edgar Gallegos García, quien va directo al área de comunicación del alcalde del PAN, Adolfo Escobar Jardines, quien sigue viendo la paja en el ojo ajeno.
La voz de los comunicadores aconseja con sabiduría evitar hacer cosas buenas que parecen malas y viceversa, un consejo que todos deberíamos seguir, pero especialmente quienes ocupan una posición en el sector público (vocero) y en particular quienes lo hacen en los 60 municipios donde la corrupción municipal sigue imperando a través de los llamados “asesores” de comunicación. Hoy, ello constituye una preocupación constante para los periodistas.
En otras palabras, la necesidad de darle prioridad al “jefe” de comunicación social de los Ayuntamientos, ha resultado una pecata minuta para la autoridad municipal, que por ignorancia cubre cuotas políticas de influyentes políticos del pasado.
Que para el hartazgo de los políticos tlaxcaltecas, sospechan principal de los ciudadanos, a partir de la enorme cantidad de evidencia existente en el estado y a lo largo del país, algo similar se avizora en Puebla con Tony Gali.
Contrario a tal posibilidad, como se ha documentado en medios de comunicación, principalmente digitales, cuya tentación se convierte en una parte mediocre del ego de conocidos políticos que se han ido a las nubes, tras haber obtenido el triunfo en las pasadas elecciones del 7 de julio, pasado.
No siempre, es justo decirlo, estamos en la presencia de actos de corrupción (Vocerías) cuando vemos a un político claramente rebasa las posibilidades que como burócrata no ofrece a la prensa una clara política pública de información.
Simplemente porque no la conocen, a pesar de haberse cultivado en diplomados de Marketing Político en Universidades de la IBERO o en la UPAEP, y hasta porque no en la UDLAP.
Sin embargo, aun cuando por circunstancias políticas y no por teoría y necesidad permiten, coyunturalmente darles entrada de titular de Comunicación Social de un Ayuntamiento a periodistas que junto con su barita mágica cambiaran la imagen de un alcalde y de su municipalidad.
Erróneo, como primer paso es lo aconsejable. Hoy, en Tlaxcala, tras los hechos del político Pedro Pérez Lira se alió junto con su vocera a un grupo de amigos para cobijarse en la mediocridad y desolación informativa con la prensa, principal tentación del manoseo de “jefes” de prensa, que sin ética sobrevaloro lo mismo que hacen en el Subsistema del Cobat.
Eso es justamente lo que ocurre cuando un funcionario como hoy, se comporta los voceros de Comunicación en los Ayuntamientos, cuyo carisma es no aliarse con la prensa.
No les faltará razón si alega tal cosa o seudo periodistas cobran por sus asesorías, ocurrencia de los decrépitos que “peinan” a los alcaldes con esos flagelos recurrentes.
Tips…tips…¿ No cree usted que la Procuraduría General de Justicia en Tlaxcala debe investigar hasta sus últimas consecuencias las llamadas intimidatorias hechas presuntamente por La Familia Michoacana a funcionarios de primer nivel…?