Derechos Humanos y la Sociedad Decente

Hace poco he leído un planteamiento filosófico tan interesante como atractivo para pensar los Derechos Humanos consistente en la idea de que se puede o debe construir una sociedad decente.

La sociedad decente, se llama el libro de AvishaiMargalit, publicado por Paidós en 2010.  Donde el filósofo de origen palestino plantea que una sociedad decente “es aquella cuyas instituciones no humillan a las personas”.

Y en el que se parte del concepto de humillación, como aquella actitud y acción con la que se hace sentir a una persona como si no lo fuera, es decir como si no fuera humano. Ya que la humillación es “un daño al propio respeto; esto es, al respeto que el ser humano merece por el mero hecho de ser humano…”

Lo que relacionado con los derechos de las personas, revisado en el segundo capítulo del libro mencionado sugiere que el primero de ellos es el respeto a uno mismo.  Que en términos del honor decanta en la dignidad que puede ser violentada por el Estado.  Y esta dignidad, como el orgullo, es expresión de la autoestima.

Si ello no ocurre, lo que principalmente estamos viendo es cómo una sociedad políticamente organizada, es decir un Estado, trata a los seres humanos, a las personas como “no humanos”.  Explica el filósofo que “vemos a las personas como humanas cuando vemos sus expresiones en términos humanos: esta persona tiene un semblante amistoso o pensativo, una expresión preocupada o feliz.”

Así, se puede ver y tratar a las personas, por ejemplo, como “infrahumanas” es decir menos que humanas, como animales o como cosas.

Por lo tanto la decencia como concepto social está relacionada directamente con la libertad de los individuos. “El restringir la libertad de otros, así como el afán de demostrar que el otro ve seriamente limitado su control, puede constituir un rechazo del otro como ser humano.”  Sentencia que nos lleva directamente a pensar en el insulto como forma de humillación, como una “herida al honor social” como un rechazo, ejemplo claro en muchas sociedades con las minorías étnicas o sexuales.

Por eso dice nuestro autor que “el escenario natural para analizar el tema de la sociedad decentes es el Estado-nación.”  Lo que nos describe a la “ciudadanía” como lo que es “un estatus de pertenencia que implica derechos.”  A quienes desde las instituciones del Estado se le restringe su acceso a tales derechos se le humilla.

Tomando como punto de partida, que el concepto de ciudadanía tiene tres connotaciones o estratos, legal, política y socialmente, se estaría negando tal “ciudadanía tripartita” al no entenderla como un “bien público” del que todo mundo debe tener derecho a disfrutar; de lo contrario se podría caer en el trato hacia ellos como “ciudadanos de segunda”.

Es mi intención en esta reflexión vincular el planteamiento filosófico de Margalit con los Derechos Humanos a propósito de dos o tres acontecimientos que a nivel local en Tlaxcala (el Segundo Festival por los Derechos Humanos que se desarrollará el miércoles próximo en la ciudad de Apizaco, que organiza la Comisión Estatal de Derechos Humanos que encabeza el Mtro. Francisco Mixcoatl), en el DF (con el proceso de designación del nuevo Ombusdpersoncomo acertadamente lo ha denominado la Dra. Perla Gómez Gallardo, una de las aspirantes http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=22239); y en el ámbito internacional (el Mecanismo de Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de la ONU presentado la semana pasa en Ginebra http://bit.ly/174c6fs).

Dejo para mis siguientes reflexiones de la semana esos temas y el resto del libro de AvishaiMargalit, la cuarta y última parte que titula “Las instituciones humanas sometidas a examen”.

Pero antes debo reseñar también que el filósofo señala que culturalmente son importantes la tolerancia y la crítica.  Siendo la primera “el precio que se debe pagar, y que merece la pena pagar, para evitar el sufrimiento humano que… provoca la intolerancia.” Y entendida la segunda como “todo aquello que estamos dispuestos a ofrecer a los demás y que estaríamos dispuestos a aceptar si nos ofreciesen algo similar.”  En este último sentido “Humillación es todo aquello que expresamos a los demás y que consideramos humillante si se dirigiesen a nosotros en esos términos.”

Invito a quienes amablemente leen estas líneas a voltear al tema de los Derechos Humanos, analizando los casos mencionados bajo el amparo de la propuesta teórico-filosófica de Margalit y les recomiendo un texto que tuiteo ayer @javierrascado de la revista Letras Libres en que participa nuestro filósofo http://www.letraslibres.com/revista/dossier/etica-y-poder-la-larga-sombra-de-maquiavelo.

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