Tlaxcala: ¡Alguien miente con la historia del pasado!

Revivir el pasado es no tener vergüenza en el clan orticista. Hoy, el tema cumplen la regla del ciclo de las noticias en Tlaxcala: ciertamente no pueden permanecer eternamente en la portada de los periódicos digitales, pero si se trata de capítulos inconclusos de una historia, y de mala memoria para los que se sirvieron del erario sexenal pasado, irremediablemente vuelven a ser tema de conversación y las preguntas que permanecen sin respuesta deben ser formuladas nuevamente en voz alta.

Eso es justamente lo que ocurre con la historia de la pasada administración  encabezada por Héctor Israel Ortiz Ortiz,  en la cual fue todo poderoso funcionario junto a su camarilla (José Guadalupe García) , cual convivió sirvió de arena política; entre hermanos se congratularon y escupieron loas de su “humanismo”…si, todos hacia arriba: eso se trata de una historia abierta sobre la cual se volverá una y otra vez hasta que la verdad sea conocida completamente.¡Oh no!

Esa fiesta “familiar”, incluso a donde ciertos periodistas que aún se sienten bien “identificados” con el ex gobernador, Ortiz Ortiz, se sienten agradecidos, y hablan de ser fieles a sus compromisos del pasado.

Por ello, quienes le apuestan al olvido colectivo han colocado sus esperanzas en el caballo equivocado (PAC): el cuestionamiento no cesará y el episodio no va a desaparecer de la memoria de los tlaxcaltecas  simple y sencillamente porque es imposible olvidar un atraco de las dimensiones del que fue perpetrado en contra de los intereses colectivos durante la administración estatal anterior.

Algunos por conveniencia, otros por complicidad, quienes reclaman que se dé “vuelva a la página” y olvidemos el episodio. Creen que  aspiran a una realidad imposible de realizar porque, así nadie termine más de uno en la cárcel -o justamente por eso- este capítulo de la historia en Tlaxcala  da mucho para contar y merece ser contado (Intolerancia-Diario) .

Por eso mismo quizá, mientras en tierras tlaxcaltecas  muchos se esfuerzan por “enterrar” la evidencia del clan orticista; por “erradicar” el tema de la conversación y por “mirar hacia adelante”, en el vecino estado de Puebla  se le dedican amplios espacios periodísticos al análisis de nuestra peculiar forma de tolerancia con la corrupción institucionalizada y hecha gobierno de Rafael Moreno Valle, misma que hasta el procurador general de justicia erro el estado de Derecho con la muerte del niño de 13 años.

Por eso, mientras aquí se intenta reiteradamente convencer a todo mundo de que nada pasó (Tlaxcala)  y que a todos nos conviene mirar para otro lado, nuestra historia reciente alimenta el morbo de la sociedad tlaxcalteca, entre quienes se han instalado en los últimos años los miembros de nuestra “mafia doméstica” a través de los Colegios Españoles.

La dicotomía en las narraciones ofrece una primera conclusión elemental: alguien miente en esta historia (HIOO) , pues lo que se dice aquí y lo que se documenta ya en la Procuraduría General de Justicia en Tlaxcala  no pueden ser dos verdades simultáneas. Una de las nos narrativas necesariamente es falsa.

Quienes mienten lo saben, por supuesto, pues conocen la verdad y saben que mienten porque de otra forma quedarían expuestos.

Lo que parecen no saber, es que, tal como advierte con sabiduría la voz popular, se puede engañar a algunas personas durante algún tiempo, pero no a todo mundo durante todo el tiempo.

El momento de saber la verdad llegará tarde o temprano, de eso todos podemos estar seguros. Y cuando el momento llegue, la historia colocará a cada quién en su lugar.