Municipios: reprueban en eficiencia administrativa en Tlaxcala

Casi es ya  general, los ciudadanos tlaxcaltecas  solemos quejarnos de los resultados que nos ofrece el Gobierno  Municipal  porque, por un lado, los TESOREROS de bajo perfil, estos suelen estar muy por debajo de nuestras expectativas y, por el otro, queda claro que el aparato burocrático nos cuesta más de lo que vale. Y algunos Ayuntamientos “son puros cuates de campaña política”.

Pero hay de eficiencias a eficiencias y, en este rubro, sin duda los gobiernos municipales (Huamantla-Zacatelco-Chiautempan-Santa Cruz Tlaxcala-Calpulalpan-San Pablo del Monte-Nativitas-Apizaco-Tlaxcala) nos quedan mucho a deber, particularmente en  el primer año de GOBIERNO,  años en que el volumen de recursos ejercidos por los ayuntamientos ha crecido de forma considerable.

Y es que a partir de 1997, cuando las modificaciones introducidas al presupuesto de egresos de la federación multiplicaron los ingresos municipales, los ayuntamientos han tenido mucho más dinero para hacer frente a sus responsabilidades, pese a lo cual los resultados no han mejorado de forma notable.

Muestra de ello es el “ranking” elaborado por  el Órgano Fiscalizador  , según el cual apenas 20  de los  60  municipios de TLAXCALA  alcanzan la calificación de “aceptable” en el rubro de ingresos propios y tan sólo una decena se ubican en el rango de “positivo” y “aceptable” en lo que toca a eficiencia administrativa, según el Órgano Fiscalizados del Congreso.

En otras palabras, lo que  el Órgano  Superior Fiscalizador  de la LX Legislatura  deja al descubierto con esta evaluación es que las administraciones municipales de  Tlaxcala  se encuentran muy lejos de tener desempeños que respondan a parámetros mínimos de eficiencia y eficacia.

O, para decirlo con más claridad, lo que este “ranking” revela es que nuestras autoridades municipales se encuentran bastante lejos de responder a las expectativas con las cuales arriban al cargo, y que sus acciones nos cuestan bastante más de lo que deberían, tal es el caso de Tecopilco y Tlaxcala.

Tal señalamiento es particularmente cierto para los ayuntamientos que, como en el caso de San Lucas Tecoplico, administran  la demarcación  con baja  densidad poblacional y, por ende, con acceso a recursos tecnológicos y de infraestructura que debieran servirles para mejorar su desempeño. Situación que no ocurre por el “fantasma” de sus asesores.

La evaluación realizada por la  autoridad del Congreso de Estado de Tlaxcala  debe servirnos a los ciudadanos para volvernos más exigentes, para convertirnos en mejores críticos del trabajo gubernamental y para demandar de nuestras autoridades un desempeño más acorde con lo que nos cuestan.

La evaluación debe servirnos para demandar que nuestras autoridades municipales valgan lo que cuestan, es decir, que el resultado de su actividad cotidiana se corresponda con el nivel del presupuesto que se invierte en mantener un aparato burocrático que a nadie le dolería pagar si funcionara mejor de lo que actualmente lo hace, y además no ceñirse a sus arranques de histeria y compadrazgos.